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Cristo
cambia la vida. El
encuentro con Cristo cambia radicalmente la vida de una persona, la
lleva a la «metánoia» o conversión profunda de la mente y
del corazón y establece una comunión de vida que se convierte
en seguimiento. En
los Evangelios, el seguimiento se expresa con dos actitudes:
la primera consiste
en «hacer camino» con Cristo; la segunda, en «caminar detrás» de él, auténtico guía,... (Voz
de esperanza) |
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